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La crisis del mercado del kimono

Japón, la segunda economía del planeta arrastra una crisis desde 1990 que ha afectado profundamente al mundo comercial nipon. Parece ser que la semana pasada ésta linea fue interrumpida por una subida del PIB que situó su crecimiento anual en un 3,7%. Pero no es oro todo lo que reluce, y la marca de una crisis que dura demasiado tiempo todavía está latente.

La industria del kimono no es una excepción. El kimono es un producto de lujo por lo que al igual que la joyería resulta seriamente dañado en casos de recesión económica. La caída respecto al año anterior del 20% de las ventas en los grandes almacenes suponen un serio problema para esta industria.

Antes del comienzo de ésta crisis mundial, el mercado del kimono ya se había reducido notablemente comparándolo con el siglo pasado, cuando la industria alcanzó su máximo auge. Una de las firmas más famosas de moda UNICLO facturó el año pasado 6 millones de dólares, 2 millones de dólares más que todo el mercado del kimono junto. Comparando estos datos se puede claramente distinguir la grave situación que se vive en la industria del kimono.

La situación pone en peligro a miles de artesanos que viven de la producción. Su sustento se ve ligado al precio del kimono que no puede ser reducido demasiado ya que debe garantizar el sueldo del artesano.

Cada año los diseños y motivos de los kimonos más tradicionales cambian ligeramente, pero solo son capaces de distinguirlos los expertos. La crisis agudiza el ingenio, y estos cambios están sucediendo más rápidamente por tal de captar nuevos clientes.

Asimismo, cada vez más una parte de la producción de las prendas se hace en China. Desde hace años la seda es importada y ahora algunos bordados también se fabrican en el país vecino. Todo por intentar reducir al máximo los costes de producción y ofrecer unos precios más competitivos.

La sociedad japonesa necesita un cambio, incluido el mercado de kimonos. Si la economía del país se acaba recuperando significará la mejoría también de ésta industria, pero de momento la situación es inestable. Quizá en un futuro no muy lejano el interés de éste mercado en otros países occidentales lo salve de la desaparición.

1 comentario en «La crisis del mercado del kimono»

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