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Las mujeres en el período Kamakura

Al final de la época Heian las diferentes guerras e insurrecciones provocaron un período de inestabilidad y decadencia para los viejos clanes en poder. Una nueva clase guerrera surgida de aristócratas y terratenientes con un desmesurado control sobre la extracción de renta, gracias a las grandes posesiones de terrenos cultivables, fue ganando fuerza.
El desequilibrio favoreció al desarrollo de un profundo sentimiento religioso. Numerosas sectas budistas influenciaron en las gentes, asimismo, hubo un interés también por llegar a todas las clases sociales, incluidas aquellos oficios más despreciados. En el siglo XII, se introdujo el budismo Zen, también proveniente del continente, el cual se difundió rápidamente entre la clase guerrera que lo adoptó como base de su filosofía de vida.

Las mujeres durante este período ganaron libertades y perdieron otras. En los albores de la historia seguramente Japón era una sociedad matriarcal, pero la influencia del Confucianismo que veía en la relación familiar al marido como cabeza de familia y el Budismo que no contemplaba la salvación para ellas, minaron su posición social. Con el auge de la fuerza militar se incrementaron notablemente las diferencias entre hombre y mujer, incluso el lenguaje cada vez era más dispar. Todo esto no ocurrió de la noche a la mañana, sino que fue un cambio paulatino, por eso en la época Kamakura todavía podían heredar, e incluso las mujeres de los guerreros llegaban a combatir con ellos.

Podéis leer el resto de la entrada en uno de mis nuevos artículos en Kimono Club.

 

 

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1 comentario en «Las mujeres en el período Kamakura»

  1. Japón nunca fue un matriarcado. Los estudios históricos y antrológicos que se han hecho al respecto señalan que las supuestas sociedades matriarcales tan mitificadas de la antigüedad nunca han existido (ojo, hablo de matriarcado propiamente dicho, no de matrilinealidad, porque la matrilinealidad sí que ha existido y existe en algunas pocas sociedades, pero es una matrilinealidad sometida al patriarcado).

    Ese mito de las antiguas sociedades matriarcales lo creó Bachofen en el s. XIX. Su idea era que las primitivas tribus eran matriarcados donde los hombres estaban sometidos ante la tiranía las mujeres, hasta que finalmente los hombres se revelaron y sometieron a las mujeres, creando gracias a esto una sociedad civilizada.

    Decir que las sociedades primitivas fueron matriarcados no es sólo falso (no hay pruebas de ello por ninguna parte, pero sí las hay del patriarcado), sino misógino también. En el fondo, este mito es un intento de justificar el status quo, el sometimiento de la mujer en pro del bien común. Por eso te acosejo que no te dejes engañar por esos mitos.

    Los japoneses de la revolución Meiji leyeron a Bachofen y asumieron sus ideas como ciertas porque venían de Europa.

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